La Caverna de la Historia

Pequeños apuntes de nuestro pasado

El incidente Jenkins

Tras el fallido intento de invadir la “Pérfida Albión”, en el año 1729, se firma el Tratado de Sevilla entre Gran Bretaña y España por el cual, los ingleses se reservan el derecho de enviar un barco al año a las colonias americanas españolas, con el fin de comerciar con las mismas (conocido como Navío de Permiso).

Este Tratado otorga a los españoles a ejercitar el llamado “Derecho de Visita”, es decir, los navíos españoles podían interceptar a los ingleses e inspeccionar su carga. Ésto provoco la proliferación del contrabando por parte de británicos y holandeses, necesitando los españoles aumentar la seguridad de los navíos y las rutas, necesitando la ayuda de “guardacostas” (embarcaciones privadas con concesiones reales) para realizar dicha labor.

En el año 1731 es donde comienza la llamada Guerra de la Oreja de Jenkins. El señor Robert Jenkins, comerciante para los amigos y pirata/contrabandista para los no tan amigos, capitaneaba la Rebecca cuando ésta fue abordada en el Mar Caribe por los Guardacostas del Capitán Julio León Fandiño, al mando de La Isabela. Se desconoce la naturaleza exacta de la carga que llevaban, así como su destino (se cree que estaban de regreso a Europa).

La historia de lo que pasó a continuación, la contó el propio Jenkins en varias ocasiones. Según el susodicho, el Capitán español le cortó la oreja izquierda con su espada al tiempo que le advertía:

Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve.

Al llegar a Inglaterra, concertó cita con el Duque de Newcastle en su calidad de Secretario para las Colonias del Sur, elevó su queja al mismísimo rey Jorge II, pero su caso pasó desapercibido hasta que en el año 1738 volvió a exponerlo en la Casa de los Comunes, mostrando incluso su oreja izquierda cercenada como prueba. Ésto último no ha podido ser corroborado, ya que según los ingleses, Jenkins presentó su oreja como prueba, según los españoles se clavó en una pica como escarnio público.

Lo cierto es que el caso encendió la opinión pública inglesa que exigieron inmediatas reparaciones, llegando a un principio de acuerdo con los españoles, pero no fue suficiente y ambos se prepararon para la guerra.

Se desarrolló principalmente en el Mar Caribe, tras varios intentos ingleses de tomar Cartagena de Indias y de los españoles por hacerse con Gibraltar, varias derrotas de la Royal Navy, se llegó a un punto de inmovilidad bélica (a pesar de la entrada en la guerra de los franceses). Los países enfrentados decidieron volver al Stato Quo Ante Bellum: los españoles se aseguraron la hegemonía atlántica hasta finales del siglo XVIII, los ingleses conservaron su Navío de Permiso así como el negocio de esclavos y algunas plazas fuertes (la más importante, aún la conservan: Gibraltar).

Y al pobre Jenkins, como compensación, se le otorgo el mando sobre una nave de la famosa Compañía Británica de las Indias Orientales, llegó a gobernar durante unos meses la Isla de Santa Helena (donde estuvo preso Napoleón, Emperador de los Franceses) y, suponemos, le dejarían quedarse con su famosa oreja.

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2 pensamientos en “El incidente Jenkins

  1. Very nice blog! Keep up the good work!

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